jueves, 4 de septiembre de 2014

... en el país de las maravillas

(El hombre es, sobre todo, un ser vivo. Por eso, cuando no encuentro respuestas, busco en la naturaleza, la gran obra de Dios. Por desgracia, lo hago a menudo, tan grande es la fragilidad humana). 

Ayer recibí la noticia, no por esperada menos dolorosa, del tránsito de una amiga a esa que llamamos "mejor vida". Para ser sincero y no caer en el tópico del día de las alabanzas, nuestra amistad era casual, no de íntimos, pero muy valiosa por su ejemplo. No es necesario el trato diario para apreciar a alguien, somos demasiados álguienes en este mundo como para subrayar en nuestra agenda a todos los que merecen la pena. Alicia estaba en ese grupo de personas con ángel, con encanto personal, tocadas por la varita mágica de la discreción y los principios basados en la fe cristiana de cuyas fuentes bebimos en desigual medida. 

Como algunas raras especies de plantas,  tuvo una breve vida en la que aprovechó para florecer, regalar su aroma y dejarnos con un marchitar digno, sereno (y cruel). No hay rosa, paradigma clásico de belleza, que huela largamente, ese es su destino, porque la suma beldad es efímera, aunque el recuerdo de esos pocos seres escogidos permanece en nosotros asociado a momentos excepcionales, cuando la obra de Dios se manifiesta con todo su esplendor y su crudeza injusta a los ojos mortales. 

Le tocó cruzar el espejo, como a la Alicia de Carroll, y no tengo duda de que en este instante se encuentra velando nuestra desasosegada existencia desde el país de las maravillas, obsequiándonos con su inquebrantable sonrisa desde el jubileo ganado con sus botas llenas de barro, satisfecha del camino que brevemente compartimos, aunque nos preguntemos por qué Dios quiso entregarle su premio antes de tiempo: quizá porque al salir de sus manos ya la echaba de menos, como nosotros ahora y decidió recuperarla cuanto antes.


martes, 19 de agosto de 2014

EL VINO QUE TE DEBO


No es tarea sencilla acertar en el momento justo con la palabra, con el hecho adecuado o preciso. Eugenio, mi suegro, se fue hace dos meses, invitado inesperadamente (o quizá tempranamente, porque todos lo esperamos pero sin prisa) por El Que Decide. Y ante ese convite no vale decir que no, así que respiró cuanto pudo el aire terrenal y  marchó a llenarse del celestial sin tiempo para  un último verdejo, de lo cual me culpo. Bien cierto es que no quise tener remordimientos, por si un postrero brindis en la cama del hospital hubiera podido acelerar su marcha en forma de efectos secundarios o contraindicaciones con alguno de los muchos medicamentos que tuvo que tragar por las distintas vías que los galenos inventaron para invadirnos el cuerpo de "boticas". Aunque nunca leí en prospecto alguno incompatibilidad con el vino blanco de la tierra, (él no era demasiado aficionado al vino de misa), preferí no arriesgarme o arriesgarlo, si bien sé que, de haber burlado la vigilancia de enfermeras y celadoras, no habría puesto pegas a echar un trago conmigo, por más que sonara a brindis de despedida. Yo  insistía en que se pusiera bueno para alegrar con su simpatía y bolsillo generoso a los clientes (más amigos que clientes), de su antiguo bar, el Moga-Rosa (ese nombre-homenaje a los apellidos de su estirpe), pero no hubo forma porque ya le habían sacado billete de ida. Entre pocas quejas, a días un poco mulón, y mucha paciencia, no hubo más remedio que acompañarle a tomar asiento en el único tren que, mal que nos pese, siempre sale a su hora. Aún me duele mi falta de decisión, y espero que no me lo tenga en cuenta, pero sabe que cada vez que abro una botella de verdejo me acuerdo de él. 

viernes, 15 de agosto de 2014

abandonARTE

A veces sucede que los mejores deseos se convierten en una nave ingobernable  que escapa del control. La pasión nos descentra y el esfuerzo no es suficiente, pese a las buenas intenciones, para llegar al puerto deseado. Un inesperado cambio de rumbo, un golpe de timón, un oleaje bravo nos llevan irremediablemente al naufragio. Desde la arena observamos los restos de la barca, astillados, y nos culpamos del desastre sin hallar la causa exacta, que suelen ser muchas. 
En términos menos dramáticos, he abandonado el proyecto ...ARTE. Esto no significa que no piense terminar el cuadro, pero lo haré sin prisa. Y se lo entregaré a la persona que ha pujado en cuanto esté listo. 


viernes, 8 de agosto de 2014

ensayARTE

Acabo de tener un "deyabí", aunque puede que no sea exactamente eso. Llámese como se llame, me ha venido a la cabeza que este blog fue creado para la leva voluntaria de cantores, y me da en esta generosa nariz que hace mucho que no menciono al Cuarteto Muzikanten, si es que lo he llegado a hacer. 

En un cuento de Coelho, (al que sigo poco por evitar la diabetes), la vecina de al lado se convertía, muchos años y desvelos después, en la esposa del desvelado, atribulado y avejentado autor. Tal fue la historia con mi cuarteto: acabé formándolo con conocidos de la infancia, amiguetes de la adolescencia, colegas de la juventud y amigos-para-siempre de la madurez (si el término "madurez" atiende sólo a edad).
En plena crisis pre-cincuenta, que va aventurando y dejando un rastro nada indoloro, siento la necesidad de hacer algo para no caer en la depresión (o en una depresión, no sé si es genérica como los medicamentos que nos prescriben por ahorrar a la seguridad social). 
Hace un año y medio comencé a ensayar con Eugenio, Toñín y David. Espero que antes de que acabe 2014 podamos estrenar el proyecto (palabra multiusos) en que andamos inmersos: un espectáculo musical-cómico-erótico-festivo que, ante todo, será la exaltación de la amistad, la ilusión y las ganas de compensar a nuestros amigos (no sólo a los de "me gusta") con un buen rato.
Prometemos firmar autógrafos sin poner mala cara, hacer "selfies" con los/las fans y vender cedeses dedicados.
Avisaremos de la gira (me encantaría decir que inminente), la promo, el cedé, el disco de oro, el disco chino (filipino) y el micro mecenazgo (por si vienen, que vienen, mal dadas).
Pd.- Como dice mi cuñado Ramón, "hay que estar ahí".
Pd2.- Del inminente proyecto "Banda sinfónica para petar estadios olímpicos a 200 euros la entrada, -grandes descuentos para familias numerosas-" se hablará en breve.
Pd3.- Besos, que parece que sólo sé pedir.

domingo, 3 de agosto de 2014

vertebrARTE


Prometí, allá por el lejano mes de julio (*), hacer un informe de mis avances en el asunto del cuadro. Cualquiera que se haya propuesto una tarea artística sin fecha de entrega sabe que está sujeta a los vaivenes del estado de ánimo (más aún que con fecha, que también, aunque los plazos tengan su peso). Cierto es que los comentarios al respecto influyen en el ritmo de trabajo que, aunque algunos crean que por ser una actividad ociosa está libre de injerencias, es fluctuante. Por otro lado, que es este mismo lado, un whisky de más o un clarete de menos modifican la percepción del tiempo, la prisa o las ganas. De igual modo, la música de fondo aporta ese plus que en ocasiones, muchas, demanda como contraprestación la pereza. No quiero ponerme pedante, pero un tal Bergson ya habló de la durée (*), algo así como el tiempo cargado de significado o cómo se acortan o alargan las horas según cómo nos sintamos.
Pese a todo lo anterior, el cuadro "cubista - conceptual - abstracto - constructivisa ruso - infantiloide - colorista" crece, aunque no se plasme de forma visible, y mi cabecita sigue desenmarañando el ovillo, o el cabo del que tirar. 
Agradezco las 47 visitas a mi blog, record absoluto, hace unos días. No sé con qué coincidió, pero mi vanidad se ha visto satisfecha.
Ya tengo una puja por la cantidad mínima. Con un poco de suerte, cubriré gastos. En estos tiempos deficitarios, comprobar que una sola persona apuesta por mí en lo artístico, y que de paso una ONG (por determinar) se beneficiará de su generosidad, me parece un hecho extraordinario (propio de alguien extraordinario).

miércoles, 30 de julio de 2014

ilusionARTE

Demasiadas veces se ha abusado del jueguecito de palabras, aprovechando "la coincidencia de la desinencia", como no dijo ningún sabio, sino yo mismo, recién llegado del médico con unos análisis sanguíneos de libro, pese a los impropios excesos propios del verano, y un estado de actividad que aprovecho para seguir con mi proyecto.
Puede resultar, de hecho es, engañoso el primer boceto. Hasta el último brochazo o pincelada, según se mire, nada tiene que ser necesariamente lo que parece. 
Una vez superado el empujón inicial, gracias al Cigales, vino clarete, como llamamos al rosado los de mi tierra, y a la poco conocida obra "Fantasies and delusions" de Billy Joel, el carboncillo traza unas líneas...
(Creo que me ha dado un "ataque de artista", justificando  la intrascendencia de un cuadro como si fuera la vacuna contra los males del mundo).

martes, 22 de julio de 2014

proyectARTE

Cuando uno no puede dejar de pensar en sí, de lamerse las heridas, se impone un cambio de rumbo, un golpe de timón. Cerré por vacaciones este blog hace unos días, para respirar y ya lo he hecho, a borbotones, a bocanadas, a pequeños sorbos. El agua se escapa por pequeñas rendijas, sólo es cuestión de tiempo que la piscina se vacíe.
Hoy toca sacar la cabeza. Y no por mí (o no sólo).
Voy a pintar de nuevo, con un objetivo diferente y asumiendo el riesgo, mínimo por otro lado.
A partir de hoy, voy a comenzar un cuadro. 130 x 97 cm. Hace años me dio por pintar, exponer(me) y mi relativa dedicación fue largamente recompensada.
Mi trabajo tendrá un precio mínimo de salida, para cubrir gastos: lienzo, pintura acrílica y agua. Pinceles, trapos, jabón. Yo pago mis cafés, mi chupito, la música de fondo. Lo demás será una puja al uso: el que más chifle, capador. A partir de 100 euros. Regalo mi mano de obra.
Cada día que trabaje, que no será a diario, iré dejando el informe: la música que pongo, lo que bebo, incluso lo que me pasa por la cabeza. Y por supuesto, el estado del cuadro, con una foto. Así no comprarás a ciegas. Puedes pujar, desdecirte, bajar el precio. Echarte atrás el último día. Yo seguiré pintando. Lo peor que puede pasar es que me quede con mi cuadro, (tengo algunos más en casa). Tampoco es tan malo conservar el producto del esfuerzo propio (muchas veces, lo sabemos todos, se lo queda otro).
Cuando termine, en función de quién sea el "afortunado", acabaremos el trato: tú ingresas la mitad de lo acordado (soy un hombre de palabra) en una ONG, asociación benéfica, salvas una ballena, un tigre, aunque prefiero salvar personas indefensas; luego me envías escaneado el documento que acredite haber satisfecho la mitad del importe, y después quedamos para finiquitar el asunto: te entrego tu cuadro y tú la otra mitad a mí. Yo pago el vino.
Ese es el trato.
fb y mi blog serán testigos.
pd.- las ofertas, en mensaje privado, por no dar pistas al enemigo.