Muchos son los relatos sobre dioses y diosecillos de la antigua Grecia, de la clásica, de la Grecia fetén, no de esta de turistas horteras en chanclas y ligones de barrio en la playa, que se creen también descendientes del Olimpo porque chapurrean cuatro palabras del campo semántico "fornicio" y tienen a gala aguantar siete días y siete noches sin pegar ojo (lo que dura el viaje organizado por la mayorista "ovinos y caprinos sin fronteras"). De entre los menos conocidos (de los relatos, no de los veraneantes, aunque ahora que lo pienso, algo tienen que ver), me gusta destacar el referido a Loftis, una deidad provinciana de la que casi nadie se acuerda. La ni siquiera bella Loftis cantaba los fines de semana a la orilla del lago Demiós, y la verdad es que dicen que lo hacía bastante mal, pero las ranas y los peces, que nunca han destacado por su buen oído, se acercaban a escucharla. Ella pensaba, en su infinita idiotez, que los batracios anfibios admiraban sus virtudes canoras, lejos de sospechar que lo que realmente atraía a los animalitos acuáticos era el tamaño de sus senos al hincharse (o quizá sin necesidad de aire) para ejecutar (nunca un verbo hizo mayor justicia) las melodías apenas reconocibles por sus autores. Tan orgullosa se sentía de su técnica vocal que en un alarde (o dos), tanto inflamó sus pulmones que los pechos acabaron por explotar. Los peces y las ranas huyeron del lago, que quedó vacío por el resto de la eternidad. Por suerte para ella, un dios del Olimpo, con mucha mala uva y apetito desordenado y atrasado, se apiadó de su desgracia, la proveyó de nuevos aditamentos pectorales, y de paso la poseyó alegando enajenación mental transitoria provocada por la belleza de sus cantos. Y los dos, tan felices, como tiene que ser.
jueves, 12 de agosto de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
REFLEXIONES ABURRIDAS
La tarde de agosto da para un par de llamadas telefónicas, la corrección de unas pocas páginas de la novela más larga que he escrito (y no terminado) nunca y la reflexión, entre resignado y cabreado, al comprobar que envío muchos más correos que los que recibo. Cierto es que bastantes son de chorradas, pero la chorrada es una excusa para decir que te tengo presente. Y que cuando acabe el verano, me pensaré si vuelvo a mandarte chorradas, y tampoco correos serios.
No va para nadie: va para todos.
PD.- Estuve en Segovia hace diez días. Una noche de luna llenísima y música rara entre amigos.
sábado, 24 de julio de 2010
EL ARTE Y EL MORRO
Asistí el viernes a un ¿concierto?, (¿cómo no va a estar el mundo como está?) en una villa libérrima. Bello el escenario, si bien no acababa de ajustarse a la altura del artista, quizá por menos de dos metros para asemejarse al astro príncipe (el rey es él), fue modificado ad limitem y sine tempore (los latinajos no son lo mío, pero ya que estamos entre impostores...). Con la demora que exigen la pompa y el boato "demodés" apareció el vate (de véisvol) a golpear nuestras conciencias y nuestros oídos y lo que nos quedaba por oír, que no escuchar. Una triste zanfona que jamás soñó futuro semejante, orló plañidera el acabóse. Do se afina con do y con do, y a veces tengo dudas.
Oh, artistas y actores del olimpo...¿ a cómo cotiza el montante tabernario?
Estaba la pastora, lará, lará, larito, mifamifamifamifaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
domingo, 6 de junio de 2010
CARPETAZO.
La insistencia de las personas por aferrarse a la costumbre me resulta propia. Una novia que te ignora o simplemente te adorna las tardes del fin de semana; un coche que sólo da averías pero al que tienes cariño; un trabajo que dejó de satisfacerte si alguna vez lo hizo... aún tienen explicación, porque no sabes si lo encontrarás mejor o ni siquiera si lo encontrarás. Pero obstinarse por dar importancia a cosas que no la tienen raya la idiotez. Así pues, me confieso idiota ante la televisión, internet, la vagancia y el juego del frontón. Que vienen a ser lo mismo.
Hace algunas "entradas", como se define por estos pagos a los textos que escribe uno de vez en cuando, comentaba que iba a reinventarme. Pues ya es hora.
¿Y en qué me voy a convertir?
miércoles, 26 de mayo de 2010
y Dios creó a la mujer, y luego a LAS MUJERES, y más tarde...

Un día de esos en que Dios andaba aburrido, que suelen ser muchos, porque la eternidad tiene este pequeño inconveniente, decidió, reunido consigo mismo, hacer algo especial, por matar el rato. Y como quería hacerlo verdaderamente especial, pensó en un ser humano, que aunque le daba disgustos más a menudo de lo que jamás hubiera imaginado, siendo como era su creación más perfecta, seguía confiando en él. Dios nunca decía "él o ella", porque Dios está por encima de las imbecilidades de los hombres - mujeres (como quien escribe esto es un hombre, se permite estas imbecilidades). El caso es que después de pensar un rato más que largo, a quién le importa el tiempo cuando se tiene todo por delante, y más aún la capacidad de hacer con el tiempo lo que le diese su real o mejor, divina gana, tomó la decisión firme de crear un ser extraordinario. Pero como para Dios no hay nada gratis, no se tomó la molestia de hacerlo perfecto. En lo que sí se molestó fue en hacer que su alma lo fuera, y para ponerla a prueba, la rodeó de una serie de imperfecciones básicas, de esas que sólo los idiotas tienen en cuenta, tales como "tiene los pechos medianos", "la dentadura es algo desigual" o "el culo blandea". Resulta obvio que, de entre sus dos géneros humanos, escogió a la mujer, que aunque dicen que fue creada después que el hombre, lo cierto, y eso sólo Dios lo sabe (y yo lo intuyo), es que la hizo tras el macho para no incurrir en los defectos de su primera fabricación, pues acostumbrado como llevaba cinco días a hacer monos, perros y bichos en general, le salió un poco animaloide. Y de una costilla, que era de lo poco salvable, le salió una hembra de bandera. Pues con tal molde, Dios fabricó una mujer. Y de las costillas de aquella hizo otras pocas mujeres. Y de las costillas de las mujeres que salieron de la costilla de la primera mujer hizo a unos poquísimos seres excepcionales de los que sentirse orgulloso, porque había días en los que Dios no levantaba cabeza cuando miraba abajo y veía que su magna obra se desmoronaba por momentos.
Total, que para poner a prueba su nueva creación la rodeó de otros seres, personas que necesitaban forzar la bondad de su alma hasta el límite, otro tipo de seres excepcionales con el alma limpia. De vez en cuando, Dios, que será todo lo que sea, pero a veces no hay dios que lo entienda, colocaba en su camino una serie de piedras, no diré chinas, que queda mal hoy en día, sino pedruscos, para que tropezase y se diese un golpe. Pero en la intención última de Dios estaba asegurarse de que seguía siendo el sumo hacedor y de que era capaz de construir seres que rayasen la perfección. Lo de no hacerlos perfectos por fuera no era más que otra de las muestras de que Dios escribe recto con renglones torcidos, y a veces torcido con renglones más que sinuosos, porque Dios es así de... divino.
Sólo Dios sabe lo importantes que son esas pocas mujeres para que el mundo siga teniendo sentido. Bueno: Dios y yo, que conozco a alguna. No digo que yo sea el único que las conoce, pero sí de los privilegiados que las distingue. Porque Dios a veces hace hombres que no le quedan tan mal. Gracias a Dios.
jueves, 13 de mayo de 2010
PEPÍN TRE
Hace algunas fechas asistí a un concierto de Pepín Tre, un peculiar artista entradito en años con una mente ágil y surrealista. Después del espectáculo, la organización nos invitó a cenar con el ínclito Pepín, su compañera guitarrista y unos cuantos portillanos (si ese es el patronímico, que no estoy seguro, de los naturales de Portillo).
Al día siguiente me permití escribir un email al artista, que amablemente me contestó apenas unas horas más tarde.
Muy señor mío:
Ayer tuve el placer enorme, casi descomunal, de asistir a su actuación en la noble villa de Portillo, Valladolid, Spain. Tan gratamente satisfecho salí del acto (mientras usted compraba galletas en Aguilar tuvo lugar una orgía de dimensiones inenarrables, a las que según dijo es es poco proclive, no me refiero a las dimensiones, dato que desconozco, sino al evento orgiástico en sí, como dejó bien dicho) que me propuse felicitarlo personalmente. Por desgracia no tuve ocasión, porque salí a galope tendido para cenar en un humilde restaurante. Me pareció ver a una persona que se le asemejaba, pero qué va, era mucho menos lucuaz, "lo cuaz" no fue óbice para que yo prestase oídos (al 5% TAE) a la conversación, de la que no pude extraer conclusión alguna. Tras la cena se acrecentaron mis deseos de felicitarle, fuera usted o su sosias, pero parece ser que la premura del regreso a casa le hizo salir a escape. Sea como fuere, quedé tan impresionado que me he decidido a expresarle mi más sentido pésame por el reciente fallecimiento de Puccini (gran músico y mejor tornero), del que he tenido noticia esta mañana por La Razón (por lo que aún no doy crédito, ni al 5% ni nada).
Recuerdo haberle visto actuar hace más de 20 años (con otra formación, uno vestido de judoka y otro con zapatillas KEDS y acaso un indio peruano o similar) en un local de Madrid, que se llamaba Puerta de Toledo, o algo semejante. Y no ha cambiado usted nada, excepto algunos premolares por incisivos, que tanto monta.
MI más sincera enhorabuena, estimado Sr. Tre o Do, por mor de la crisis. Que se me olvidó pedirle un autógrafo, pero es que me daba vergüenza, incluso habiendo cenado en la misma mesa que usted (la verdad es que no suelo llamar la atención, a menos que se me quite la mordaza).
Atentamente:
R G, Va.
Esta fue su respuesta:
Apreciado y orgiástico amigo, alégrome de su disfrute y de la ocasión de presenciar un acto que todavía algunos y algunas siguen poniendo en tela de juicio y es la merma de locuacidad cuando se degluten alimentos sólidos o liquidos, tal vez por la asunción de la idea, frecuente en nuestra cultura, de que no es correcto hablar con la boca llena. Siempre a su disposicion, quedo de usted atento servidor que estrecha su mano.
Pepín Tre.
Un fin de semana completo aquel.
lunes, 19 de abril de 2010
NUBE DE NANAS, II
Algunas películas, no siempre buenas, tienen secuela. La presentación del cedé tuvo nuestra particular continuación. Cualquier excusa es bien recibida para reunirse alrededor de una mesa, charlar (o incluso gritar exaltadamente), tal era el estado de euforia. No se trataba de celebrar ventas millonarias ni beneficios idem, sino la culminación de un trabajo que nos ilusionaba y creaba ilusión alrededor.
Trabajar rodeado de amigos, qué gusto. Gracias a todos.
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