miércoles, 19 de agosto de 2009

NUEVA SECCIÓN: PALABRAS Y SINÓNIMOS APÓCRIFOS

Palabras y sinónimos apócrifos.

Lupanar:
1.- prostíbulo, casa de citas, club de alterne.
2.- lente de aumento para rectos mínimos.

Lenticular:
1.- que tiene forma de lenteja.
2.- lupanar para sodomitas sin prisa.
3.- lentilla para corregir los defectos de visión del ojo trasero.

Limonero:
1.- árbol frutal del que se obtiene el limón.
2.- vendedor de limones.
3.- en plural, cítricos promiscuos.

lunes, 17 de agosto de 2009

A VUELTAS CON LA SGAE

Después de leer lo de Fuente Obejuna, que yo pensaba que era con "v", no está todo dicho. Agarraos los machos, porque aún hay más.
NUEVO CANON DE LA SGAE SOBRE INTERPRETACIONES PERSONALES Y LIBRES

La Sociedad General de Autores de España, SGAE, en su afán por proteger los derechos de los compositores, ha puesto en marcha su campaña contra la evasión de pagos, con el lema "Atrévete a cantar sin pasar por taquilla". A modo de advertencia, os adelanto algunas de las acciones que, a partir de ahora, serán gravadas (no grabadas, que sobre piratería ya os hablaré más adelante) con su nuevo canon de un euro por tema.

Dormir al niño con nanas y canciones y cuentos tradicionales. En días de fiebre, cumpleaños en Mc Donalds o indigestión de chuches, se calcula que un crío necesita como media docena de nanas o cuentos para dormirse, lo cual acarreará un gasto de 6 euros. Mucho ojito con darle unos azotes, porque si el ritmo se parece al ostinato de "We will rock you" (pum-pum-cha, pum-pum-cha), se lo llevarán los de Queen.

Cantar en la ducha. Este canon tiene la ventaja de que los adictos a la ducha matinal la haremos más corta, con el consiguiente ahorro de agua.

Cantar en la calle, hecho cada vez más frecuente debido a la proliferación de MP3.

Cantar en el coche. Ya veis, esto me pareció bien al principio, pero no, porque yo tenía la secreta esperanza de que los tuneros con coches macarras y músicas más macarras tuvieran que apoquinar, pero he llegado a la conclusión de que tras 10 minutos sometidos al efecto "subwoofer 300 watios" son incapaces para siempre jamás de cantar nada que se parezca a nada, con lo cual se libran del pago.

Cantar en el fútbol u otras manifestaciones deportivas. A partir de ahora, lo del "Ay, ay, ay, ay..." que se corea cuando un jugador del equipo contrario se lesiona, (que ya está registrado) acarreará enormes beneficios al autor de Cielito LIndo.

Manda esto a todos tus amigos: te prometo que no tendrás que pagar canon a la Sgae porque no estoy afiliado, aunque como me acepten la musiquilla de "Hijo de p..., chacha-chachacha" en el registro, me forro.

Consejos: no cantéis nunca más de siete compases de la misma canción, y procurad introducir cositas de vuestra cosecha para despistar, como duduás, muchos beibi-beibi, etc etc.

A mi esposa, la medida de la SGAE no le ha afectado lo más mínimo. Ella canta como canta, así que no habría inspector, musicólogo o juez que fuese capaz de reconocer ninguna melodía que salga de su boca. Es más, a veces salen de su boca cosas que me hacen dudar de que sea la mujer con la que me casé.

No caigáis en la tentación de cantar cosas ramplonas repitiendo hasta la náusea, por ejemplo, una o dos palabras sobre una melodía sencilla: eso lo tiene registrado Pau Donés, el de Jarabe de Palo.

Os aconsejo que os compréis el CD "El suéter de Claudia" de Germán Díaz: es imposible reproducir sus melodías (incluso para el propio Germán) de memoria, y así no hay forma de que la SGAE os pille.

PD.- No me extraña que a Teddy Bautista le dieran, cuando hizo Jesucristo Superstar en 1975 con Camilo Sesto, el papel de Judas Iscariote: para ser malo y pesetero no necesitó tirar de método Stanislavsky. Vamos, que lo traía de serie.

viernes, 14 de agosto de 2009

CAMBRIDGE Y OTRAS HIERBAS BRITÁNICAS, COMO EL TÉ




Pidiendo perdón por anticipado por la ausencia de tildes, que sustituiré por apóstrofes hasta mi vuelta a casa, comienzo este relato épico.


Quince días dan, según dónde y cómo, para mucho o para nada. En este caso que me ocupa, para más que mucho.


Pensaba yo, en mi inocencia cuarentañera, que dejaría de fumar. Bueno, algo he conseguido: casi he dejado de comprar tabaco, menudos precios, aquí sale carísimo enfermar de todo lo que pone en las cajetillas, con texto por delante y fotos por detrás, para que sepas que, aparte de la enfermedad misma, morirás en la indigencia. Eso son medidas coercitivas...


Los castellanos y leoneses del CLIL 2 fuimos confinados a un curso sin extranjeros, quizá para no contaminarlos o como castigo para el profesor, en este caso profesora, por haberse portado mal a lo largo del año. Ni siquiera nos dieron el título al finalizar, porque la JCYL tiene que supervisar la memoria final, no sea que nos hayamos pirado las clases.


Para los no iniciados, CLIL significa algo así como "Dar clases de cosas que no sean la de inglés en inglés". Lo del bilingüismo y tal, vamos.


Os diré que la vida en Cambridge resulta agradable si te concentras en esquivar a los turistas, los ciclistas y los estudiantes que te invitan (luego cobran) amablemente a hacer punting, que es como ir en góndola, pero por el Cam river, con más tráfico que la M.40 en hora punta. Como son chavalitos majetes y futuros lords o sirs británicos, no entienden de regateo, así que es fácil embaucarlos con artimañas hispanas para conseguir rebajas.


Los horarios en UK son estrictos, y aunque confunden la comida con el almuerzo y la cena con la merienda, y para colmo no hay cena, porque ya te dieron de merendar aunque no tuvieras hambre, la cosa se lleva medianamente bien si tienes un estómago a prueba de bombas, que yo no pero casi (pero casi reviento), y comes cuando te sirven y no cuando te apetece. A poco observador que uno sea, se da cuenta de que la carne de ternera del lunch (léase "lanch") se convierte en lasagna en el dinner (léase dina), y las verduras de guarnición en lasagna vegetal. Creo que tiene que ver algo con la evolución de las especies que enunció Darwin, que además era de por aquí y se le respeta mucho, como a Stephen Hawkings, que es como una leyenda urbana, porque todo el mundo sabe dónde vive, pero nadie lo ha visto.


El humor inglés es una especie de juego de palabras que sólo entienden ellos, los british, pero te acabas acostumbrando a reirte por cortesía y sin ganas. De hecho, mis profesores me felicitaron por lo rápido que aprendí a reirme de sus jokes (léase youks) para quedar bien. Incluso me permití ponerme a su altura, inventando sobre la marcha un chiste sobre la becaria de Clinton, a la que llamé, en un alarde de ingenio británico, Monica Blowinsky.


Aparte de las clases en sí (menos una de canciones infantiles, que fue en do), había muchas actividades interesantísimas, como "¿tienen sentido del humor los ingleses?" y más, que me han dicho que estuvieron bien, pero desde el pub no se oía con nitidez, cosas de la acústica, que es muy mala por el exceso de humedad. Por cierto, eso es algo fantástico, porque los parques y jardines se cuidan solos, no como en mi tierra, que hay que regarlos todo el día y encima no te dejan sentarte. En eso los ingleses son más prácticos, y en cuanto sale el sol, aunque sea a 5 bajo cero, se quedan en tirantes y se echan en el verde.


Lo pasé de fábula en el workshop de danzas antiguas, dando paseos y pasitos. La profe me caló enseguida, porque me hizo su ayudante para darle realce al asunto de los "promenades".


Mi grupo de trabajo era variopinto, con mayoría de pucelan@s, y representación de todas las provincias de la comunidad, excepto Soria, que por lo que se ve, existe pero lejos. Incluso había una de Ponferrada, que para los que no lo sepáis, tiene su propio microclima (no mi amiga, que supongo que como todos, sino su pueblo).


Al salir al recreo, cada hora y media, nos dejaban interrelacionarnos con la demás fauna, compuesta por algunos otros de CYL, un grupo numeroso de catalanes, maños, andaluces, valencianos y mallorquines. De allende las fronteras patrias, había representación de Argentina, (magnífica la elección, Gabriela dejó el patrimonio bien alto), Alemania, Irán, Egipto, Holanda, (bella Lieneke, a la par que simpática), y en el comedor también podíamos hablar obligatoriamente en inglés (jajajajaja).


Capítulo aparte merecen los pubs, en los que no se puede fumar, aunque algunos disponen de patios para viciosos, donde puedes poner a prueba tus pulmones, con humo y frío a partes desiguales. Eso sí, beber, hasta que revientes. Guinness es una sabia elección, a golpes de pinta, que además alimenta una barbaridad y se agradece para que las tripas no rujan desde que haces la digestión de la cena hasta la mañana siguiente, que son muchas horas.


Ah, que mis compañeros de curso merecen que los cite, me han aguantado estoicamente, pero digo yo que algo les habré aportado, aunque sólo sean risas, así que va por vosotros, Susana, Marta, Mar, María José, Alejandra, Andrés, Rebeca, JuanGa, Enrique, Pedro, Elena y la sufridora Francoise, que nos aguantó e incluso se atrevió a llevarnos sin bozal a un jardín muy chic, a tomar el tea, (léase ti).


Por aquí aparecieron María, Berta, Waldeska, Carmen, Noelia, Belén, Cristina, Ángel (que no es un hombre ni nada parecido), Bárbara, Olga, Camino, Tomás, Santiago, Lola, Irina (metro ochenta largo de rusa sonriente), Ana y Gemma, José (léase Jose), Laura, Lavinia, Miriam y hasta dos camareros que son españoles y bien majetes. Gracias por aguantarme.


Dentro de dos horas y media tendremos la fiesta de fin de curso, con sangría a dos libras el vaso, que se va a beber otro que no soy yo, porque he probado un vino australiano a mediodía que asustaba de bueno y además, siempre me quedará mi guinness...
PD.- Ya estoy en casa, y he corregido las tildes.

viernes, 31 de julio de 2009

ALGO HABRÁ QUE COMER...

Como quiera que salió el asunto del cocinismo sala, el deporte de moda, me ha dado la real gana (o gana republicana, que nadie venga a tocar los huevos) de escribir sobre gastronomía, que no sólo de alcohol vive el hombre. Por tanto, os facilito algo facilito: huevos facilitos, perdón, fritos. Se cogen tantos huevos como uno quiera poner en el plato, a saber: si uno, uno; si dos, pues dos, y así sucesivamente. Téngase en cuenta que dos de gallina abultan como 6 de codorniz, y la cuarta parte de avestruz, aproximadamente, dato que conviene tener en cuenta. Se limpian de impurezas los huevos, antes de cascarlos, para eliminar riesgo de contagio por "salmonella", que no es un pez transexual, sino una cagalera asesina. Se pone aceite de oliva, (que es nombre fino de las aceitunas exprimidas), abundantemente, en una sartén (que en inglés se llama "pan", no así al pan, que en inglés no se llama "sarten", sino "bread", cosas de los idiomas). Se calienta el aceite hasta que empiece a echar humo, pero no a quemarse (hay bastante diferencia). Se casca el huevo (de uno en uno, para manejarlos mejor), y se pone cuidadosamente en la sartén (no es extraño que los huevos en la sartén "sarten", incluso brinquen). Se añade sal "al gusto", que no es una marca comercial, sino una cantidad que te guste, aproximadamente lo que viene siendo lo que quepa entre los dedos pulgar e índice, acaso un poco el medio, tambien llamado corazón (de ahí la frase ¿Qué me haces, corazón?, de uso frecuente en últimas filas de cine). A esa cantidad se le llama familiarmente "pizca". Repártase la tal pizca como en una proporción de dos tercios en la yema (lo amarillo) y un tercio (no de Flandes, ya trataremos los "flandes" en la sección postres) en la clara, que como su nombre indica, es más clara, tirando a blanca del todo. Salpicar el huevo por encima con una espumadera, o especie de raqueta metálica (no chaqueta metálica, que es una película), hasta que la yema se endurezca ligeramente. Contad como 10 veces, 9 los canarios, de salpicaduras, a razón de dos por segundo (es importante no pasarse, a menos que queráis comprobar la impenetrabilidad de los cuerpos refritos). Retirar el huevo y hacer el siguiente, sólo en el caso de que los vayáis a comer a pares (recalentar un huevo es tarea harto imbécil, y si se hace en el microondas, más imbécil aún, porque la yema revienta y queda un gotelé muy mono que luego no hay quien quite). El protocolo en la mesa permite untar pan (blanco, no de molde) a discreción (por favor, nunca uséis el cuchillo, es cursi que te cagas). Acompañad los huevos con vino rosado o clarete, que les va estupendamente.
Aviso para neófitos: freir un huevo es peligroso. Buscad un trapo de cocina, rodead el brazo desde los dedos hasta el codo con el paño y protegeos. En caso de quemadura inesperada (hay que ser tonto para esperarla y aun así quemarse), meted la parte dañada en agua fría, sacad otro huevo, retirad la clara y ponéosla en la quemadura de a poquitos. Es fantástico. Nunca cocinéis huevos desnudos (vosotros, no los huevos). Las quemaduras de primer, segundo grado y hasta tercero quedan fatal de cintura para abajo, y en urgencias se van a descojonar de vosotros (la primera que atiende suele ser una enfermera y el mal rato no os lo quita nadie).
Felices huevos.

jueves, 30 de julio de 2009

DRY MARTINI


Una receta para una cita.


Mi receta:


Meta dos copas de dry-martini, humedecidas y escurridas, en el congelador (preferiblemente de la marca Zanussi, 4 estrellas).

Ponga su botella de ginebra favorita en el frigorífico (a ser posible, enchufado para que enfríe más).

Baje a la frutería, compre 50 limones de distintas formas, tamaños y procedencias (los mejores son los limones salvajes del Caribe, de la marca Fa).

Intente ligar con la frutera para ulteriores ocasiones, posibles descuentos y por si falla el plan A.

Suba a casa, lávese el pene con jabón de Marsella, póngalo a escurrir en el tendedero por espacio de 10 minutos y mientras tanto escoja el mejor limón, arrojando el resto por el patio de luces con cuidado de apuntar a las prendas delicadas de la vecina que saca la basura cuando baja a por el pan de buena mañana (menuda marrana).

Con el pene seco, póngase un calzoncillo abanderado (al sentirse enamorado, al cumplir como soldado, abanderaaaaaaado).

Introduzca la coctelera y el agua tónica en el congelador, al lado de las gambas y alejados de los palitos de merluza Pescanova, que dan mala imagen.

Elija compañía en proporción de 1 entre un millón, eliminando mujeres casadas con esposos celosos (éstos no tienen ningún sentido del humor) y affaires pasados con regusto amargo.

Desodorícese las axilas y perfúmese con "fleur du male", o "le male". Si es usted pensionista o parado y no anda sobrado de efectivo, absténgase de perfumarse con agua de colonia de Mercadona, podría arruinarle esa cita y todas las demás.

Cuando oiga el timbre, póngase nervioso y rompa algo, bárralo a toda prisa y córtese con un cristal, cúrese la herida con alcohol, chille hasta quedarse afónico y abra la puerta mientras acaba de adherir un apósito en la herida, preferiblemente arrugado, con cuidado de poner los dedos en la parte adhesiva para que pegue peor o no pegue nada. Ante todo, no llore, y si se le escapan las lágrimas jure que es de pura emoción.Si ha roto la botella de Hendricks, G-Vine o Martin Millers, siga llorando. Si la botella era de Gordon´s, (o sea, si usted es un cutre de mil pares de cojones) apresúrese a rellenarla con jeringuilla y cualquier cosa, como el alcohol que ha quedado en la botella después de la cura de urgencia, o "ten con bio-alcohol"). En este último caso, dé gracias a los cielos.

Salude cortésmente a su invitada, bésele la mano sin dejar rastro de babas ni lágrimas y ofrézcale escoger la música (guarde los CD´s de “producciones efímeras” si quiere que la noche llegue a buen puerto).

Vístase a toda prisa, (está usted en calzoncillos aún), y perfúmese de nuevo con su mejor colonia comprada por internet (http://www.perfumesvalencia.com/ , va en serio, menudo descuento), sin olvidar comentarle a su partenaire lo hábil que es usted para las finanzas, pero obviando precios: sólo se considera de buen gusto mencionar el ahorro expresado en tantos por ciento, pero nunca hablando de cantidades reales. Tampoco dé usted sensación de cicatero, porque eso arruina la velada más prometedora.

Diga con voz elegante, como de Iñaki Gabilondo “no tardo, estaré aquí en un pis pas”, ya de paso haga pis (pero nunca pas), escurra las gotas delatoras de su prostatitis (acaba usted de ponerse calzoncillos limpios y ahí se nota todo), lávese las manos aunque no tenga costumbre y vaya a la cocina.

Saque las copas de cola de gallo (cocktail), póngalas sobre una bandeja de IKEA de las más bonitas, o de las que regala la revista “votre maison” y tome la coladegallera (coctelera) sin que se le peguen los dedos al metal, que estará más que frío.

Saque una docena de hielos (sin formas de caballito de mar, ni anaconda ni otras estupideces, por favor, que esto es una cosa muy seria), introdúzcalas en la coctelera, vierta un chorro de vermú seco, sea generoso, y agite hasta que sienta que los dedos se le quedan entre fríos y congelados: ese es el punto justo.

Escurra, (sí, ha oído bien, escurra, o sea, tire por el fregadero) todo, repito, todo el vermú (nada de guardarlo en un bote de cristal con tapa metálica a rosca para aprovecharlo mañana), abra la coctelera (este es un dato de suma importancia) y vierta la medida de dos copas de ginebra, un poco rasas para que al meter la aceituna no rebase. Agite con amor (olvide su onanismo, que eso no es amor ni nada), y rece un Gloria a tempo adagio ma non troppo (negra= 88). No olvide decir amén, que es el final de todas las cosas. Cuando acabe su plegaria (es de mal gusto pedir al tiempo “que esta tía caiga, por favor”), abra de nuevo la coctelera (espero que la cerrase antas de agitar) y sirva delicadamente, como si no fuese usted, en las dos copas de cocktail.

Ponga una aceituna y una cáscara de limón (ahora sí es momento de hacer figuritas, aunque una culebrilla será suficiente, ya probará usted a hacer esculturas otro día. Tampoco se pase: conozco el caso de un amigo que adornó las copas, una con un pene erecto y la otra con dos pechos perfectamente definidos y recortados en la piel del limón, y dos minutos más tarde se estaba tomando dos dry-martini solito en casa como un campeón, y a la media hora andaba chateando y mandando “esemeses” al 906 456 379, con la palabra ORGASMO, y otros al 906 788 696 con la frase CONOCE TÍAS DE TU CIUDAD, a 1,50 euros por mensaje).

Salga de la cocina sin tropezar y controle esa erección, amigo, que los abanderado ceden cosa mala ante los estímulos indiscretos, haberse comprado unos CK.

Alabe el buen gusto de su invitada al escoger la música (¿cómo coños habrá encontrado el CD de Marisco fresco?), ofrézcale una copa (no, por favor, si una le quedó menos llena, esa es la de usted) y proponga un brindis original y nada manido, algo así como “por nosotros”, haga chin-chin, moje los labios, hágase el entendido y vuelva a beber como los peces del villancico, hasta la tercera parte del contenido (que, considerando la forma cónica de la copa, será como más de la mitad del líquido).

Nunca diga: ¿a que está muy rico, eh, maja, te voy preparando otro pelotazo?, y espere a ver el efecto que causa en ella el sorbo sin hacer ruido ni poner cara de impaciencia. Una buena catadora se tomará su tiempo, y si es un zorrón se lo beberá de un trago y hará ahhhhhhhhhhhhhhhhgssssss después, así que ya sabe usted a qué atenerse cuando la quiera presentar en familia, si llega el caso.

Un dry-martini se bebe de tres o cuatro golpes de garganta para evitar que se caliente, (el dry, claro). Si ella se muestra receptiva, ya sea poniendo cara de gustirrinín o acercándole la copa vacía, no espere a que se lo pida. El summum del buen gusto, clase y donosura es preparar el segundo dry-martini delante de ella (espero que haya tenido usted la precaución de comprar al menos cuatro copas para tener siempre dos en el congelador, que queda muy feo traer las mismas copas escurriendo "fairy").

El resto es cosa suya.

PD.- No olvide enviarme un email comentándome los resultados para mi análisis estadístico

martes, 28 de julio de 2009

CAMBRIDGE

Llevo días con el runrún en el estómago. El domingo estaré a estas horas en la bonita ciudad universitaria británica, y aunque ya me he pertrechado de calzoncillos y pijamas en el Corte Inglés, y tengo preparada la lista de cosas imprescindibles, estoy nervioso. Desapolillar el inglés, comer sin tener que cocinar, dormir en cama estrecha, ir a clases toda la mañana me da mucha pereza. Por el lado bueno, conocer gente nueva, hacer amigos, pasear por la orilla del río, o por los muchos jardines que gracias a la lluvia de las islas se cuidan solos me apetece. Quizá quince días alejado de mis rutinas me ayuden a dejar de fumar.

viernes, 24 de julio de 2009

CHLOE


Si algo valoro es la amistad. Y trabajar (sin trabajo) en algo con amigos, como diría aquél, me llena de orgullo y satisfacción.

El martes pasado, mis amigos de CHLOE: Alf...onso (paso de abreviaturas, lo siento), Eva, Francisco, Diego y Ángel presentaron su Cd, "... y los relojes se pararon". Los muy ladinos me pidieron que tocase una, primero el caramelo, "que es de Queen", bien saben que se me cae la muda, y luego "que la mezclamos con una nuestra". Pues bien, contentito me puse, o ¡pues bien contentito me puse!, y a ensayar, que no puedo hacer el ridículo.

La mañana del 21 amaneció arrebatada de nervios.

La noche, ah, la noche, eso fue el éxtasis.

Sólo quiero aprovechar estas líneas que me cedo yo mismo para desearos no la suerte del mundo, porque el mundo anda como anda, sino la del Universo, que al menos, como pilla lejos, parece que sigue su marcha, o no notamos sus desvaríos.

Y de paso, quiero daros las gracias por confiar en mí... durante cuatro minutos.

A partir de hoy, mucha mierda.