miércoles, 26 de mayo de 2010

y Dios creó a la mujer, y luego a LAS MUJERES, y más tarde...


Un día de esos en que Dios andaba aburrido, que suelen ser muchos, porque la eternidad tiene este pequeño inconveniente, decidió, reunido consigo mismo, hacer algo especial, por matar el rato. Y como quería hacerlo verdaderamente especial, pensó en un ser humano, que aunque le daba disgustos más a menudo de lo que jamás hubiera imaginado, siendo como era su creación más perfecta, seguía confiando en él. Dios nunca decía "él o ella", porque Dios está por encima de las imbecilidades de los hombres - mujeres (como quien escribe esto es un hombre, se permite estas imbecilidades). El caso es que después de pensar un rato más que largo, a quién le importa el tiempo cuando se tiene todo por delante, y más aún la capacidad de hacer con el tiempo lo que le diese su real o mejor, divina gana, tomó la decisión firme de crear un ser extraordinario. Pero como para Dios no hay nada gratis, no se tomó la molestia de hacerlo perfecto. En lo que sí se molestó fue en hacer que su alma lo fuera, y para ponerla a prueba, la rodeó de una serie de imperfecciones básicas, de esas que sólo los idiotas tienen en cuenta, tales como "tiene los pechos medianos", "la dentadura es algo desigual" o "el culo blandea". Resulta obvio que, de entre sus dos géneros humanos, escogió a la mujer, que aunque dicen que fue creada después que el hombre, lo cierto, y eso sólo Dios lo sabe (y yo lo intuyo), es que la hizo tras el macho para no incurrir en los defectos de su primera fabricación, pues acostumbrado como llevaba cinco días a hacer monos, perros y bichos en general, le salió un poco animaloide. Y de una costilla, que era de lo poco salvable, le salió una hembra de bandera. Pues con tal molde, Dios fabricó una mujer. Y de las costillas de aquella hizo otras pocas mujeres. Y de las costillas de las mujeres que salieron de la costilla de la primera mujer hizo a unos poquísimos seres excepcionales de los que sentirse orgulloso, porque había días en los que Dios no levantaba cabeza cuando miraba abajo y veía que su magna obra se desmoronaba por momentos.
Total, que para poner a prueba su nueva creación la rodeó de otros seres, personas que necesitaban forzar la bondad de su alma hasta el límite, otro tipo de seres excepcionales con el alma limpia. De vez en cuando, Dios, que será todo lo que sea, pero a veces no hay dios que lo entienda, colocaba en su camino una serie de piedras, no diré chinas, que queda mal hoy en día, sino pedruscos, para que tropezase y se diese un golpe. Pero en la intención última de Dios estaba asegurarse de que seguía siendo el sumo hacedor y de que era capaz de construir seres que rayasen la perfección. Lo de no hacerlos perfectos por fuera no era más que otra de las muestras de que Dios escribe recto con renglones torcidos, y a veces torcido con renglones más que sinuosos, porque Dios es así de... divino.
Sólo Dios sabe lo importantes que son esas pocas mujeres para que el mundo siga teniendo sentido. Bueno: Dios y yo, que conozco a alguna. No digo que yo sea el único que las conoce, pero sí de los privilegiados que las distingue. Porque Dios a veces hace hombres que no le quedan tan mal. Gracias a Dios.

jueves, 13 de mayo de 2010

PEPÍN TRE

Hace algunas fechas asistí a un concierto de Pepín Tre, un peculiar artista entradito en años con una mente ágil y surrealista. Después del espectáculo, la organización nos invitó a cenar con el ínclito Pepín, su compañera guitarrista y unos cuantos portillanos (si ese es el patronímico, que no estoy seguro, de los naturales de Portillo).
Al día siguiente me permití escribir un email al artista, que amablemente me contestó apenas unas horas más tarde.


Muy señor mío:
Ayer tuve el placer enorme, casi descomunal, de asistir a su actuación en la noble villa de Portillo, Valladolid, Spain. Tan gratamente satisfecho salí del acto (mientras usted compraba galletas en Aguilar tuvo lugar una orgía de dimensiones inenarrables, a las que según dijo es es poco proclive, no me refiero a las dimensiones, dato que desconozco, sino al evento orgiástico en sí, como dejó bien dicho) que me propuse felicitarlo personalmente. Por desgracia no tuve ocasión, porque salí a galope tendido para cenar en un humilde restaurante. Me pareció ver a una persona que se le asemejaba, pero qué va, era mucho menos lucuaz, "lo cuaz" no fue óbice para que yo prestase oídos (al 5% TAE) a la conversación, de la que no pude extraer conclusión alguna. Tras la cena se acrecentaron mis deseos de felicitarle, fuera usted o su sosias, pero parece ser que la premura del regreso a casa le hizo salir a escape. Sea como fuere, quedé tan impresionado que me he decidido a expresarle mi más sentido pésame por el reciente fallecimiento de Puccini (gran músico y mejor tornero), del que he tenido noticia esta mañana por La Razón (por lo que aún no doy crédito, ni al 5% ni nada).
Recuerdo haberle visto actuar hace más de 20 años (con otra formación, uno vestido de judoka y otro con zapatillas KEDS y acaso un indio peruano o similar) en un local de Madrid, que se llamaba Puerta de Toledo, o algo semejante. Y no ha cambiado usted nada, excepto algunos premolares por incisivos, que tanto monta.
MI más sincera enhorabuena, estimado Sr. Tre o Do, por mor de la crisis. Que se me olvidó pedirle un autógrafo, pero es que me daba vergüenza, incluso habiendo cenado en la misma mesa que usted (la verdad es que no suelo llamar la atención, a menos que se me quite la mordaza).
Atentamente:
R G, Va.

Esta fue su respuesta:

Apreciado y orgiástico amigo, alégrome de su disfrute y de la ocasión de presenciar un acto que todavía algunos y algunas siguen poniendo en tela de juicio y es la merma de locuacidad cuando se degluten alimentos sólidos o liquidos, tal vez por la asunción de la idea, frecuente en nuestra cultura, de que no es correcto hablar con la boca llena. Siempre a su disposicion, quedo de usted atento servidor que estrecha su mano.
Pepín Tre.


Un fin de semana completo aquel.

lunes, 19 de abril de 2010

NUBE DE NANAS, II

Algunas películas, no siempre buenas, tienen secuela. La presentación del cedé tuvo nuestra particular continuación. Cualquier excusa es bien recibida para reunirse alrededor de una mesa, charlar (o incluso gritar exaltadamente), tal era el estado de euforia. No se trataba de celebrar ventas millonarias ni beneficios idem, sino la culminación de un trabajo que nos ilusionaba y creaba ilusión alrededor.
Trabajar rodeado de amigos, qué gusto. Gracias a todos.

sábado, 10 de abril de 2010

NUBE DE NANAS PARA ASPACE


El martes que viene presentaremos el CD a beneficio de Aspace, asociación en favor de personas con parálisis cerebral. Como todos los proyectos importantes, ha tardado en ver la luz. Y merece la pena. Un precioso diseño del amigo Fernando Fuentes, una de esas personas que piensan en lo que hacen. Otros amigos de Germán Díaz hemos colaborado tocando o componiendo, o ambas cosas. Para mí, que en esto de la música juego en segunda división, ha sido como ser invitado al partido de las estrellas, ese que se juega a beneficio de Unicef. Así que estoy que no me cabe... que no quepo en mí de gozo.

http://www.produccionesefimeras.com/ son los responsables. Quien quiera saber más sobre el disco, sólo tiene que pinchar en esa dirección. Ahí se puede hasta comprarlo. Toda la recaudación irá íntegramente destinada a Aspace.

sábado, 13 de marzo de 2010

DELIBES SE FUE, Y CON ÉL ME VIENEN COSAS A LA CABEZA.

A poco de empezar a leer esta mañana sobre la muerte de Delibes, he llorado. No mucho, apenas unas pocas gotas, pero para mí más que significativas y suficientes, dada mi escasa propensión al llanto. Me suele ocurrir cuando algún hecho me recuerda a mi padre, que hace seis años que dejó de dar señales (no diré de vida, por no parecer morboso). Dos semanas atrás me sorprendí (o no tanto), soltando lastre acuoso-salino a la conclusión de Big Fish, una peli de Tim Burton, en la que el finado pasa a mejor vida convertido en pez. Será, creo yo, que no le lloré lo suficiente (me permito escribir "le" en honor a Delibes, laista y leista consagrado por ser hoy el día que es) y de un tiempo a esta parte le voy rindiendo a D. Fernando la deuda de a poquitos. Mi padre, como D. Miguel, cazaba y pescaba, y leía con fervor "quasi hagiófilo" a quien había conocido en un par de jornadas de caza menor y de quien tomaba frases que hacía suyas en el fondo, sin olvidar nunca honrar al autor. No es casualidad que casi la obra completa de Delibes adorne las estanterías (anaqueles dicen los cultos) del que en mi casa paterna y hoy sólo materna llamábamos "el cuarto pequeño".
Una tarde otoño del 95 me crucé por la calle Mantería con Delibes. Para hacer méritos, se lo dije de inmediato a Ana, una estudiante de piano con la que paseaba aprovechando los últimos soles del año, con el afán cierto de seducirla.
-Mira, ese señor de la gorra es un escritor de aquí. ¿Te suena Miguel Delibes?
Aunque no me respondió a la pregunta, dijo:
-Vaya, vengo a provincias y conozco a alguien famoso. Ya tengo algo que contar cuando vuelva a Madrid mañana.
Sin pretenderlo, o quizá deliberadamente, contestó a varias preguntas al tiempo, porque yo deseaba que Ana se quedase en Valladolid el fin de semana, y de paso me permitiese enseñarle todo sobre Zorrilla, Cervantes, Quevedo, llevarla a cenar a Panero, a comer a la Fragua y a lo que quisiera donde quisiera, pero a mediodía del sábado cogió el autocar para la capital, y todo lo que pude robarle fue un beso en los labios que aún me sabe a pianista huidiza y la visión furtiva de sus preciosas piernas al subir las escaleras del Alsa. Eso sí, de todas sus piernas, de toda su pierna.
PD.- Ana trabaja y vive en una provincia más provincia que la mía, que ya es decir, a menos de 120 km. Gracias a San Facebook lo sé. Tiene el pelo largo y dos hijas. Y ella y yo nos cruzamos con D. Miguel Delibes, que era un señor de una pieza, tieso como un cardo, pero que ayer se secó para mi/nuestro pesar.

jueves, 25 de febrero de 2010

TELE-KITSCH (SOBRE NUEVAS TECNOLOGÍAS Y TRADICIÓN)

Tengo un receptor de 25 pulgadas, de los antiguos con culo gordo y tubo de imagen. A su lado está el sintonizador de TDT, un aparatejo sin ninguna enjundia, que me permitirá alargar la vida de mi viejo SONY (en términos electrónicos, eso significa más de diez años) hasta que diga "hasta aquí hemos emitido" y le dé por equivocarse de colores y hacerme creer que de repente me he vuelto daltónico. Y reflejado en su pantalla oscura andaba yo cavilando sobre las jubilaciones, la propia cada vez más lejana, y la de los aditamentos que la tradición ha ido convirtiendo en amigos inseparables del aparato de la tele en según qué hogares: el toro de plástico, la gitana, la torre Eiffel dorada, la burbuja en la que nieva y el culmen de la elegancia: el pañito de ganchillo, ese pariente pobre del encaje de bolillos, para dedos perezosos o artríticos. Así pienso que habría que incluir en la "guía del buen ciudadano", manual de civismo que reparten los ayuntamientos que recalifican zonas verdes para construir un IKEA, un punto limpio donde deshacerse del sintonizador al tiempo que la bailaora con su torito de embestida perpetua. Y la razón es simple: sobre la mínima superficie del nuevo televisor de plasma, cuarzo líquido o bismuto sólido, que tiende a cero por mor del avance científico-digital-tecnológico-informático, será imposible alojar a nuestros inquilinos, desahuciados de su estancia para siempre jamás. La torre Eiffel sólo se sujetará en equilibrio imposible sobre dos patas, y acabará emulando a los muchos suicidas que usaron la de escala 1:1 de París. Del mismo modo, el morlaco, en sus variantes de astifino, cornigacho, abrochado de cuerna, corniveleto, urraco, huevicolgante o rabisucio, tendrá que mantener la pose frente a la gitana estática y temerosa del abismo. En fin, que nada será lo mismo. Sin embargo, me niego a que el siglo XXI barra de nuestros salones o humildes cuartitos de estar la impagable compañía de aquellos ornamentos. Un amigo me comentó que su padre había reciclado la caja contenedora del nuevo Plasma 50 pulgadas en estantería para objetos kitsch, y que sobre el filo de 25 mm de grosor se erigía una torre de cartón a modo de hornacina, desde donde miuras, victorinos o albaserradas se asoman a la pantalla de cinemascope, con sus gitanazas morenas (algunas con castañuelas) bailando incansables sobre un paño de ganchillo, la nieve cayendo sobre el portal de Belén y la torre Eiffel al fondo. Toda una estampa de la convivencia de los tiempos.
Por mi parte, correré en auxilio de quienes, menos hábiles, no encuentren acomodo a sus adornos antiguos y llenos de recuerdos. He encontrado una tienda "de los chinos" (antes "todo a un euro", y antes de antes "todo a cien... de las antiguas pesetas") con infinidad de bailarinas de ballet clásico, que podrán sin mayor esfuerzo ni riesgo equilibrarse en el borde de mi nueva tele (cuando la compre, que espero tardar); también hay una bella colección de gimnastas olímpicas disponible en kioskos, con reproducciones de las Comanecci, Kim, Khorkina, y alguna Chuchunova, por decir un nombre. Quizá me decida a desmontar una lámpara de Lladró que languidece en el trastero.
Y como culmen arquitectónico, una joya de ingeniería y diseño que le vendrá de perlas: una reproducción en auténtica piedra de mentira del acueducto de Segovia.

sábado, 20 de febrero de 2010

FUEGO EN EL ALMA


Una vez, hace años, me inventé como pintor. Quiero decir que no había pensado jamás en dedicarme a ello, pero paulatinamente se fue instalando en mí la idea y luego la necesidad de ponerla en práctica. La experiencia fue placentera, por cuanto me sorprendí con una determinación y entusiasmo desconocidos y disfruté no solo de la tarea creativa, que en sí es atractiva, sino también de la sensación ególatra de creerme artista durante unos años. Aunque llevo mucho tiempo dedicado a la música, casi siempre lo había hecho en grupos, con lo cual sólo eres una pequeña parte, que depende de lo muy o poco solista que seas. Pero cuando pintas, tus cuadros son tuyos y tu éxito (si lo hay) no lo compartes con nadie. Aquel reto íntimo supuso mucho más que la venta de algunas obras a mis amigos, sino saber un poco del mundo del arte y el mercadeo. Conocer a unas pocas personas en un momento determinado puede significar el éxito o el fracaso, que se te abran las puertas del paraíso o la trampilla del infierno ceda bajo tus pies. Yo, ni lo uno ni lo otro. Hubo quien me prestó su sala o me presentó a quien podía prestarme otra, y conocí el juego de amigos y conocidos y favores prestados con mayor o menos interés. En definitiva, pude codearme con pintores muy buenos y con algunos peores que yo, que también los hay. Lo que más ilusión me hacía era preparar las inauguraciones, porque acudían mis amigos y nos tomábamos unos vinos con patatas fritas de bolsa, y me decían que les explicase mis cuadros, o que les reservase uno, o que menudo morro tengo. Pero me encantaba reunirme con todos ellos y con mi familia, porque a ciertas edades sólo coincides en funerales con la gente que quieres.

Pasada mi fiebre pictórica, ando peleado conmigo porque no acabo de sacar a flote la vertiente de escritor, salvo en este cuaderno o en muchos textos que hibernan en el disco duro de mi ordenador.

Mientras tanto, sigo reinventándome como persona. Quizá eso suceda antes de publicar un libro.