martes, 23 de noviembre de 2010
ORNITORRINCO
No hay otra explicación: Dios hizo a este pobre animal con los restos de barro que le quedaron de algunos otros.
viernes, 19 de noviembre de 2010
OTRO POCO MÁS DE ENTREMESES
Veo que desde el día uno no he vuelto a escribir, y eso si consideramos escribir lo que hice el día uno. Estaba ganando tiempo para mi previsto siguiente texto (me niego a llamarlo entrada, como sugiere el tutorial del blog). Sin embargo mis delegados allende la provincia no han conseguido el trofeo que les encomendé. No les culpo, cada uno tiene sus quehaceres y lo mío no deja de ser un engorro para sus ratos libres si los hubiere. Sé que antes de que acabe noviembre habrán cumplido mis respectivos encargos, pues son gente noble y de buena familia (la mía, para más señas). Y apenas en un mes volverá la navidad, añorada y temida (por sus vacaciones y por sus connotaciones). De ese asunto prefiero no hablar... por el momento. La cosa iba de lo rápido que pasa el tiempo, de cómo va trillando o pulverizando los proyectos y de qué duro me resulta echar la vista atrás por lo que de frustración supone. La foto... habla por sí sola.
lunes, 1 de noviembre de 2010
ENTREACTO
Aunque no me acaba de convencer el nuevo diseño de mi blog, mientras me lo pienso, consulto y decido, voy a lo mío, que es escribir. El asunto de las bragas con libro de regalo ha dado más de sí de lo esperado, será porque el algodón cede. Parece que el mundo es realmente más pequeño de lo que aparenta, lo cual me alegra porque siempre me he sentido incómodo en espacios que no controlo, ya sea una ciudad o una reunión de conocidos. Necesito saber qué calle viene detrás de otra, por dónde cae el centro y el itinerario aproximado de los autobuses. No es que tenga mucho sentido u orden interno lo que digo, pero es una forma mal disimulada de dejar abierto el caso de los libros gratis, que espero resolver en parte la próxima semana.
sábado, 23 de octubre de 2010
BREVE HISTORIA DE LA MÚSICA O YO QUÉ SÉ.

Ando aperreado con catarros y maldades físicas desde que dejé de fumar, lo cual me siembra de dudas sobre si la balanza se compensa con bondades suficientes. Compré una regleta para enchufar el ordenador, el casete y la lámpara de la niña, y me regalaron otra a la que todavía no he encontrado utilidad. Hoy he estado tomando café en un hotel que guarda algún secreto inconfesable (mío y probablemente de muchos otros) y me ha dado por dibujar una birria que prefiero no publicar para que mi fama como pintor no decrezca (si se admite el bajo cero). La verdad es que iba a escribir sobre música porque he estado imprimiendo unas partituras antiguas para decorar las clases y el atril de mi armonio, que se aburre mucho, casi tanto como yo. Pero Guido D´Arezzo puede esperar. Incluso mis medicinas pueden esperar. Lo que no puede es mi gin tonic de Martin Miller´s, la ginebra imperfecta más perfecta que existe. Ah, ya me acuerdo, la cosa iba de impresiones, de música, de libros, no, eso no lo he mencionado, pero hace días me enviaron un email con un dibujito en inglés sobre el disfrute de la lectura y otro de cómo domar un libro para que no se deslome. Y me ha dado por pensar en la lectura, en la cultura, en el Sursum Corda, y en tropecientas cosas más. Mi mente funciona así, las veces que funciona.
PD.- He recibido un comentario anónimo, en el que se me insta a mencionar la fuente de la que supuestamente obtuve la fotografía que ilustra este texto. No puedo hacerlo, porque la recibí en un correo electrónico de los muchos que caen en mi bandeja de entrada. De todos modos, os facilito el siguiente link, http://prohibidofijarcarteles.blogspot.com/2010/01/por-la-compra.html , por si es el autor de la fotografía o poseedor de sus derechos. Lamento la omisión. De igual modo, y para no ser injusto, incluyo el resto de direcciones en las que he encontrado la misma foto, cuya autoría uno concede a Begoña Abad, un día de paseo por el mercado del Fontán, en Oviedo. Como quiera que la fecha de publicación no aporta prueba alguna, ahí van todos los links.
lunes, 4 de octubre de 2010
LA PARRÚS DIXIE BAND EN CASTRO URDIALES

Castro Urdiales es una villa situada en el límite oriental de Cantabria, pero prácticamente tomada por los Vascones (quizá se escriba Bascones en Basco, o Vasco, Euskara o Euskera) desde hace años. Aparte del matiz que no pretende ser político, sirva esta introducción para ubicar el evento al que me referiré: la parrús dixie band actuó allá, en el selecto club de tenis, y me invitó a tocar con ellos. No haré mención a las razones poderosas que propiciaron mi confirmación (la alternativa llegó hace algo más de ocho años), sino a varios hechos empíricamente demostrables:
1.- el chaleco que llevé el día de mi boda ha encogido desde el segundo botón empezando por arriba (tiene seis).
2.- las teclas de mi piano han mermado, o mis dedos engordado.
3.- la ingesta de bebidas espirituosas me afecta menos al sentido del equilibrio que a la memoria (sigo repasando por orden alfabético los apellidos genuinamente vascos para agradecer su hospitalidad a una pareja de damas, Ana Marta e Itziar, que nos ofrecieron su compañía por los bares de ambiente, pero ni el vademecum de dinastías de euskalherría me ha conseguido liberar de la nebulosa que hace opaca esa parte de mi cerebro).
4.- una hora y media de sueño no es suficiente para recuperarme.
5.- fa mayor es una tonalidad muy familiar.
Ofrezco un enlace para quienes sientan curiosidad: http://www.laparrus.com/
PD.- No aparezco en ningún link vinculado a la banda. En la foto de cabecera tampoco.
Gracias a Toño, Alberto, Cuadri, Paco, Pedro, Quique y Chuchi, así como a Germán, Dieguito, David, Agustín y Jaime, sin cuya ausencia yo no habría estado allí.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
IKÉ+DA

Hace años, una amiga viajó a Barcelona. A su regreso me contó que había estado en IKEA. Mi ignorancia me llevó a pensar que aquello era una especie de galería de arte, un museo o algo parecido. Meses más tarde volvió a IKEA y me trajo una lámpara Berychungen de papel con esqueleto de alambre. Para entonces ya sabía que era una tienda de muebles sueca. Lo curioso es que la idea de vender muebles sin montar fue un éxito. Te los embalan en cajas paralelepípedas y allá te las entiendas con las instrucciones. Lo único que tengo, aparte de la lámpara, cuyo papel se rompió y sustituí por una carpeta de plástico hecha un cilindro a modo de tulipa o pantalla, es una silla de escritorio. Tardé en meter el muelle "churringen" por el agujero "notejoden" más de media hora, intento tras intento. Pasé la tarde admirando mi obra, con calambres en dedos, manos y brazos (todos míos) y recordando algunas palabras que hacía tiempo no pronunciaba, e incluso inventando neologismos como "mecagoentodoloquesemenea", "suecosdemierda" y "atomarporculolasillaloscojones".
Estoy pensando seriamente en crear mi propia empresa de muebles malos, incluso más ecológica de lo que presume ser la casa escandinava. Incluiré varias instrucciones, algunas con pistas falsas, para hacer del montaje una aventura aún mayor, así como piezas innecesarias, tornillería variada y herramientas defectuosas. Quiero que quien monte uno de mis muebles se sienta realmente orgulloso de su obra, o más bien hazaña.
PD.- La silla de la foto no es de IKÉ+DA, sino un diseño de Elías Cueto, un amigo gallego que es arquitecto todo-terreno.
sábado, 11 de septiembre de 2010
TARDE DE FERIAS
El sábado es un día esperado, mítico para algunos que estrenan camisa, y para mí jornada de asueto y pereza. Me despierta cualquier ruido que no sea de reloj, desayuno con calma más que chicha (bueno, desayuno menos que chicha, pero con calma), me aseo como si pretendiese salir a ligar, y como con menos prisa que un ministro (español, claro) por devolver su cartera.
Hoy, sábado de ferias, tocaba comida suegril, coincidente con llegada de cuñado en el exilio marital (esto es un chiste privado que no pienso explicar).
Antes de comer, hay que comprar comida para peces (no es que mi suegra nos alimente con pienso para truchas, es que tenemos una carpa dorada que es roja, cosas de la transgénesis daltónica). La joven nos advierte de que tener mascotas crea adicción, y ella tiene varios perros, peces, hijos y un marido (transcribo literalmente). De regreso al aparcamiento, mientras observo lleno de desconfianza el bote de comida en escamas, nos nubla vista y oído un automóvil naranja (cuando digo naranja es todo naranja menos el conductor, que es oligofrénico, aunque sé que eso no es un color). Sus derrapes y banda sonora (flamenquito guapo) se confunden con el sonido de las casetas de feria y el olor del aceite largamente quemado como bañera de gambas, croquetas (e incluso "cocretas") y torreznos. Mareado por el summum de organolepsia, (qué asco me doy cuando me pongo pedante, a este paso me ganaré un Planeta o Nadal no tardando mucho), me hundo en el sillón de mi coche, que es apenas esqueleto (coche y sillón, de puro viejos), y de paso me clavo la cartera en el espacio internalgar (creo que tengo la visa en parada cardio-respiratoria).
Fernando Alonso consigue la "poulposision" mientras mi suegra y yo cortamos un traje acá y allá, y los comensales van llegando del bar que un día fue y ya no es (propiedad de mis suegros, que hay que contároslo todo). Una cuñada está como mermada, no interviene, no tulle, menos mulle, no digamos ya julle o frulle (por decir...). Su esposo (o ex-poso al paso que vamos), disfruta de la comida y tras un café y unos whiskies nos despedimos casi todos, con profusión de besos en mayor o menos medida.
Paro en el supermercado, donde una dependienta me cede el paso amablemente. Tras un forcejeo verbal reconoce que, si no paso yo primero, la puerta automática no se abre. Interesada, le digo. Práctica, responde.
Pago mi compra, no poseo (confieso avergonzado) tarjeta Día, ni Carrefor, ni Hipercour (o al revés), ni Gadis ni lechis. Pues me pierdo el descuento.
A la salida me detengo, deseoso de adelgazar, ante un cartel en escaparate adyacente: "Club deportivo y cultural Niara, (www.niara.es, pincha y verás), actividades deportivas y culturales (sobresaliente el diseñador del cartel), ayuda al estudio. Me sonrío: sé que empiezas entrenando y acabas de ejercicios espirituales en Torreciudad.
Cojo el bus, tomo asiento al lado de una voluntaria de Cruz Roja que huele a colonia. Suben dos jovencitas con sandalias de tacón, uñas de colores y ropa de... llorar.
- Supongo que estaréis hartas de atender esguinces de tobillo, -le digo a mi compañera de al lado.
-Ni te imaginas.
-Espero que más que comas etílicos.
-Afortunadamente sí. Prefiero poner tenso-plast que limpiar vómitos.
Risitas cómplices.
Casi al llegar a casa, oigo percusiones. Me acerco con la esperanza de que sea una comparsa de tamborileros. Una bandera española con texto "Taurinos asesinos" frente a varios miembros de la policía nacional me da la pista. Entre los manifestantes ruidosos reconozco a un amigo de hace muchos años, con el que compartí mesa y mantel varias veces. Y aparece Elia, que está pero no está, y charlamos un rato entre risas. Nos despedimos, con su promesa de no cenar solomillo (al menos esa noche) y otra mujer con pancarta de toro sangrante, que confiesa que ella es antitaurina pero menos: al esposo sí se le puede maltatar. Le comento que la foto que porta es antigua, y contesta que a los antitaurinos les vigilan mucho en las plazas de toros y así no hay forma de sacar fotos. Le sugiero que se vista de mantilla, o como poco de Tous y haga la foto como si tal cosa. Me da las gracias. De nada. Cada uno en su lugar.
Casi llego al portal, pero veo a Marta y una amiga, funcionarias de limpieza, tomando un café. Entro, las saludo, conversamos un rato largo, pago su café (que en realidad son dos cañas, pero no lo digo por si es motivo de sanción) y subo a casa. Mi portero y su perro suben conmigo, otra charleta y por fin at home.
Y me pongo cómodo, que es mi forma de decir que me visto para estar en casa, enchufo el ordenador, y me da por contar todo esto en mi blog, que además es verdad.
Pd.- Dedicado ( en estricto orden de aparición/in strict order of appearance) a la vendedora del pet-shop de Vallsur, al colega del monovolumen naranja con sub-woofer de 1000 watios, a mi suegra y su lechazo asado, a mi cuñada Bajita, al club Niara, a la dependienta (quizá aquí debería decir dependiente) del Lupa, a la miembra de Cruz Roja, a las dos jóvenes con tacones, a los antitaurinos, (Elia, Santi y una mujer sin identificar), a Fernando (my man in Mondoñedo, que sabrá en qué lugar del relato ubicarse), a Marta y Henar, probas trabajadoras del servicio municipal de limpieza, a mi portero y su perro.
Sólo habría faltado una pelirroja con medias de colores bailando en mi salón, y la tarde habría sido perfecta.
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