domingo, 25 de octubre de 2020
domingo, 6 de septiembre de 2020
MÁS BOBADAS DE LAS MÍAS. NADA NUEVO BAJO EL SOL. MÁS DE LO MISMO.

Estuve anoche trasteando por FB, en lo que me entraba el sueño. Dos claretes me ayudaron. Leí algo sobre una exposición que no le gustaba al comisario-director-gerente-lo que sea de un museo con ínfulas —de los de arquitecto con nombre cuando se les podía pagar con dinero público, ese que no es de nadie— pero que al final tendrá lugar y fecha. El criterio sacrosanto de la concejala decidió la conveniencia de su celebración. Charlé sobre el asunto con un opinador desconocido, que resultó un tío majete.
Una actriz, amiga y vecina, a la que llamo Clinta Eastwooda, se quejaba del aforo restringido en los teatros, veinticinco espectadores por sesión. Se me ocurrió proponerle que actuase en colegios, subida a la tarima. Dicen los que saben —perdón, los que mandan, la noche me confunde— que en las escuelas se puede apretar al público. También tuve la ocurrencia de pensar que un teatro vacío es idóneo para dar clases. Me pido el auditorio del Delibes, que me pilla cerca. Esta mañana, de camino a misa de una, me crucé con ella. No fui capaz de reconocerla —me lo dijo mi mujer—. Tendrás que repasar el capítulo sobre "expresión de los ojos", Marta. El método es el método.
Quise ver la exposición de Rafa Vega «Sansón» en la sala de las francesas. Ya había comprado y leído ayer el libro, pero me apetecía ver sus viñetas enmarcadas. No están a la venta, una pena. Una amable —sé que su tono de voz no le hace justicia— azafata me dijo que esperase, por lo del aforo, y que guardase la fila. Me fui a misa.
La puerta de San Benito estaba atestada de fieles. Leí una nota: «La JCYL obliga a respetar el aforo máximo de veinticinco personas durante las celebraciones litúrgicas». Conté más de treinta delante de mí. De nuevo mi disparo hizo agua, aunque fuera bendita. Tampoco voy a esperar milagros.
De vuelta a la sala de exposiciones, (con algunos viandantes con mascarilla bajo la nariz —«es que no puedo respirar», dice uno que conozco, «y además me contagio yo», insiste, sin pensar en los muchos a los que pueden contagiar—), tengo más suerte y me dejan entrar. Soberbia la exposición, humilde el autor, al que no sé si le quedarán amigos después de su reparto equitativo. Las viñetas dedicadas al virus, a color, se encuentran tras la cancela. Un guiño al que quiera o sepa entenderlo. «Que nos quiten pronto la cancela», pienso.
Actúo ante más de veinticinco espectadores en cada terraza, sin mascarillas porque están bebiendo y tomando el pincho «no de feria, por esta vez». Cuchichean. No todo es tan malo.
Javier, un amigo maestro de la pública —aunque yo soy de la concertada— , me dice que está desanimado con esta mierda de curso que nos toca empezar el miércoles. «Todos somos contingentes, pero tú necesario», le respondo.
En fin, que no sé para qué escribo. Todo está en orden... hasta nueva orden.
PS.- Acabo de leer que el virus muere si ingieres alcohol de 70 grados. Al final tendré la culpa por tomar solo dos claretes.
PS2 (que no es un modelo de playstation).- Mi jefe y, sin embargo, amigo me advierte con suma elegancia, sin hacer pupa, de una patada en los intersticios de la gramática castellana. Corregida queda. Gracias, Alf.
lunes, 29 de junio de 2020
PEDAZO DE PAN (D.E.P. FÉLIX CANDEAL).
P.S. 3.- En apenas media hora, Alfonso, que agrega la memoria y conocimientos que a mí me faltan (mucho de ambos), me ha resuelto la duda: el autor de la foto es Félix Pérez jr., Felisín. Y Mario no se ha ofendido por no estar en la foto (ya lo sabía, pero me agrada su confirmación).
domingo, 31 de mayo de 2020
LA TORTILLA DE PATATA (CON CEBOLLA, HUELGA DECIRLO, ABSTENERSE AFICIONADOS).
Mi buen amigo Chema, padelista de salón (de salón comedor), como el resto de la panda de lisiados útiles en los que la edad y el sedentarismo nos han convertido, me pidió la receta de la tortilla de patata. —Nuestro proveedor oficial, El Barrio (pabellón polideportivo para vagos con hambre), tuvo que cerrar a mediados de marzo por pandémicas razones. Jose (sin tilde, solo su esposa le llama José Manuél, al estilo vasco), Nacho, Pelayo, Chema, los recién llegados Santi y Juan Luis y un servidor, sportsmen sin chándal, nos vimos privados de los beneficios del deporte mandibular—. Siendo este un asunto de suma importancia para cualquier español que se precie, sin necesidad de bandera, y aunque el «tortillismo sala» tiene más facciones irreconciliables que la propia España, aprovecho la hora de la siesta insomne para enfrentarme, a mandil quitado, a la ardua tarea que me ha sido encomendada (sugerida, ¿rogada?) por mi letrado de cabecera, excuñado y excompañero de estudios, lecturas y aficiones varias, que no es poco compartir.
Creo haber aludido a esta cuestión en otro texto anterior, que hacía referencia a la apuesta que le gané a un hostelero, el cual me retó a adivinar los ingredientes, o el ingrediente secreto, aparte de los de la alineación oficial, de su tortilla gigante. El premio era una invitación durante una semana a todo lo que me apeteciera, como un guiri en un "itasmachasyucán". Después de la cata con cara de masterchef cabreado y soberbio, es decir, con cara de masterchef a secas, dicté sentencia, más ayudado por las horas de cocina con mi madre que por mi paladar.
¡Salud!
miércoles, 13 de mayo de 2020
CANTAR PRIMERO, MILAGROS DE SAN PEDRO REGALADO, (NO LE MIRES EL DIENTE), EN HEPTASÍLABOS CANARIOS, OCTOSÍLABOS EN LA PENÍNSULA (Y BALEARES, CEUTA Y MELILLA).
según se mire la historia),
—Regalado le proclaman,
que ni barato le nombran—,
por las tierras de Castilla
y resulta
que a la mitad del camino,
morlaco de hocico fino
se le encara.
que no habrá forma de huir,
mas acaso improvisando,
desearía, en vez de un Miura,
a los toros de Guisando».
Mas res de piedra no es,
muy al contrario, le embiste,
y el buen Pedro, dando un salto,
se desviste,
y al enfurecido toro,
con ayudados por alto,
manoletinas, verónicas
y toda suerte de lances,
con su capa y el despiste
del cornigacho animal,
logra al fin domesticarlo,
someterlo y domeñarlo.
Mas cuando cree toreado
a aquel bóvido astifino,
un golpe de viento airado
lo desarma
para cornearlo todo
y lanzarlo por lo alto.
Se lamenta, malherido,
el pobre beato Pedro,
tendido y solo en la era,
y proclama:
«Quizá no sea corrida
y se quede en vil capea,
pero ¡menuda cogida!
Si de esta no alcanzo el Cielo
que venga Dios y lo vea».
Rememorando la hazaña
en la Iglesia Vera Cruz,
despistado, por el atrio,
se acuerda de la testuz.
Pierde el pie, mas no su manto,
y estando cerca del suelo,
pues reza, y mira por cuánto,
¡Quién fuera San Pedro, Pedro,
tan volátil, tan etéreo.
Solo un santo así es capaz
de inventar el puente aéreo!
domingo, 5 de abril de 2020
COSILLAS SIN IMPORTANCIA.
Pd2.- Gracias a Patricia y Laura por sus correcciones. Ayuda, consuela, anima comprobar que me leéis con atención. Mucho más me ayuda teneros como compañeras y amigas a diario, compartir cambios de clase y recreos, "guasaps", confidencias y regalos inesperados en forma de lapicero o una nota escondida, o un beso a deshoras, si es que hay horas para mostrar afecto, cariño o amor. Como dice el chiflado de "Mejor imposible", tú (vosotras) me haces (hacéis) ser (o intentarlo) mejor persona. Gracias por ser mis amigas y compañeras, y corregir mis errores. Decir que os quiero no hace justicia a vuestro valor.



