martes, 7 de septiembre de 2010

EL HOSPITAL DE CAMPAÑA PARA GRANJAS DE CAPONES

Como quedó aparcado y prometido a finales de agosto (o sea, cuando dejaba de estar a gusto), prosigo mis relatos seriados sobre la Caponería Fina, que si no dan que hablar, espero que al menos den para leer un poco y culturizarse.
Uno de los males que aún acechan a los seres vivos y al que no se ha encontrado remedio, es el de la pérdida de la propia vida, que interrumpe el devenir diario del bicho viviente y lo convierte en un ser antipático que ni produce (excepto abono y gases), ni da conversación ni nada. Vamos, que se muere. Esta hasta ahora invencible cualidad del ser vivo, la de dejar de serlo, no es ajena a los capones, unos polluelos alocados que cacarean y picotean mientras les dura la existencia. Pues bien, es decir, pues mal: un par de nuestros mimados y sanamente alimentados gallitos han pasado al limbo de las aves, por causas naturales. Lamentamos la pérdida, aprovecharemos lo que se pueda y proseguiremos con la cría del resto, que roza la treintena, no de años sino de ejemplares.
Es este motivo el que nos ha hecho embarcarnos en la construcción de un hospital de campaña para casos urgentes, en el que no pueden faltar unas camillas de pajas en las que reposar, (qué gran amiga de la humanidad, cuánto bien ha hecho la paja y el mismo pajar, loemos a ambos), un equipo de música de 300 watios, una nevera con ginebras de importación, un televisor de plasma de 100 pulgadas y unas viandas. Y para los pollitos, un desfibrilador.

viernes, 27 de agosto de 2010

CAPONES GALLEGOS

Ante la inminente aparición en el mercado, o irrupción para ser más justos, de los capones cuyo nombre aún no se ha fijado, pero a los que familiarmente llamamos "Pojohn Wayne", un capón de leyenda, me atrevo a facilitar un texto introductorio para quienes no conozcan las excelencias de este animal comestible.

Estimados y estimada miembros y miembra:

Tras breve siesta de apenas dos horas para mejor concentrarme, hállome ante el teclado qwerty (es sencillo escribirlo, basta ir en orden de izda a dcha y sale el nombre, es genial) para comunicaros los resultados de mis últimos esfuerzos mentales. Aún desconozco su utilidad, pero seguro que algunos de vosotros, mientras no me sea asignada una secretaria Caponesa, sois de esos que guardáis los correos importantes en alguna carpeta del ordenador. Simplemente os suelto el asunto, y allá películas.

1.- No son pocos los hitos históricos debidos a la intervención, ora deliberada, ora casual, de un hijo de puta. Esta especie prolifera desde el nacimiento de Caín, y no ha dejado de desarrollar sus capacidades maléficas. Entre los muchos que en el mundo han sido, y los que nos quedan, a uno que no dejó filiación se atribuye el advenimiento del capón, subespecie que sin la interacción humana se extinguiría por razones obvias tras la primera generación. Dice la tradición y algunos documentos que allá por la noche de los tiempos (aunque otros prefieren ubicarlo en el amanecer, porque al haber más luz sería más factible el hecho que a continuación se relata), tres ermitaños hambrientos encontraron un pequeño pollo. Tras apresarlo vivo, opinaron sobre el fin que habrían de dar al infortunado animal.
-Comámoslo ahora mismo, que me rugen las tripas.
-Por un bocado así, que será poca cosa, no nos vamos a salvar. Quizá podamos alimentarlo una temporada hasta que engorde, tratando de subsistir como hasta ahora, con las hierbas que nos dona el campo.
El tercero, con gesto, torvo, exclamó:
-Antes de comerlo, ya sea ahora o dentro de unos días... divirtámonos: cortémosle los huevos.
Así fue como gracias a la intervención de un hijo de puta, y al consenso del trío de ermitaños al que pertenecía, surgió el capón.

2.- Los capones Farinelli no sufren traumas. Son castrados por sistema y tecnología digital (como en la antigüedad lo eran los castrati): sus testículos son masajeados entre los dedos hasta quedar inútiles. El monaguillo del obispo de Lugo - Mondoñedo supervisa la operación siguiendo los métodos que llevaron a sus precursores en la curia a esterilizar a los más famosos cantantes castrados de la historia. Por tal motivo, nuestros capones son conocidos en la comarca por la belleza de sus cantos y cacareos en octava sobreaguda.



Próximamente... "El hospital de campaña para granjas de capones".

Recibid un cordial saludo y un apretón de huevos del director comercial y de marketing de Capones Farinelli, o Pojohn Wayne, o como se acaben llamando.

PD.- No es broma, en unas semanas presentaremos el producto en sociedad y en la web. Atent@s tod@s.

jueves, 12 de agosto de 2010

GRECIA MÍTICA Y ANTIQUÍSIMA

Muchos son los relatos sobre dioses y diosecillos de la antigua Grecia, de la clásica, de la Grecia fetén, no de esta de turistas horteras en chanclas y ligones de barrio en la playa, que se creen también descendientes del Olimpo porque chapurrean cuatro palabras del campo semántico "fornicio" y tienen a gala aguantar siete días y siete noches sin pegar ojo (lo que dura el viaje organizado por la mayorista "ovinos y caprinos sin fronteras"). De entre los menos conocidos (de los relatos, no de los veraneantes, aunque ahora que lo pienso, algo tienen que ver), me gusta destacar el referido a Loftis, una deidad provinciana de la que casi nadie se acuerda. La ni siquiera bella Loftis cantaba los fines de semana a la orilla del lago Demiós, y la verdad es que dicen que lo hacía bastante mal, pero las ranas y los peces, que nunca han destacado por su buen oído, se acercaban a escucharla. Ella pensaba, en su infinita idiotez, que los batracios anfibios admiraban sus virtudes canoras, lejos de sospechar que lo que realmente atraía a los animalitos acuáticos era el tamaño de sus senos al hincharse (o quizá sin necesidad de aire) para ejecutar (nunca un verbo hizo mayor justicia) las melodías apenas reconocibles por sus autores. Tan orgullosa se sentía de su técnica vocal que en un alarde (o dos), tanto inflamó sus pulmones que los pechos acabaron por explotar. Los peces y las ranas huyeron del lago, que quedó vacío por el resto de la eternidad. Por suerte para ella, un dios del Olimpo, con mucha mala uva y apetito desordenado y atrasado, se apiadó de su desgracia, la proveyó de nuevos aditamentos pectorales, y de paso la poseyó alegando enajenación mental transitoria provocada por la belleza de sus cantos. Y los dos, tan felices, como tiene que ser.

martes, 3 de agosto de 2010

REFLEXIONES ABURRIDAS


La tarde de agosto da para un par de llamadas telefónicas, la corrección de unas pocas páginas de la novela más larga que he escrito (y no terminado) nunca y la reflexión, entre resignado y cabreado, al comprobar que envío muchos más correos que los que recibo. Cierto es que bastantes son de chorradas, pero la chorrada es una excusa para decir que te tengo presente. Y que cuando acabe el verano, me pensaré si vuelvo a mandarte chorradas, y tampoco correos serios.
No va para nadie: va para todos.

PD.- Estuve en Segovia hace diez días. Una noche de luna llenísima y música rara entre amigos.

sábado, 24 de julio de 2010

EL ARTE Y EL MORRO

Asistí el viernes a un ¿concierto?, (¿cómo no va a estar el mundo como está?) en una villa libérrima. Bello el escenario, si bien no acababa de ajustarse a la altura del artista, quizá por menos de dos metros para asemejarse al astro príncipe (el rey es él), fue modificado ad limitem y sine tempore (los latinajos no son lo mío, pero ya que estamos entre impostores...). Con la demora que exigen la pompa y el boato "demodés" apareció el vate (de véisvol) a golpear nuestras conciencias y nuestros oídos y lo que nos quedaba por oír, que no escuchar. Una triste zanfona que jamás soñó futuro semejante, orló plañidera el acabóse. Do se afina con do y con do, y a veces tengo dudas.
Oh, artistas y actores del olimpo...¿ a cómo cotiza el montante tabernario?
Estaba la pastora, lará, lará, larito, mifamifamifamifaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

domingo, 6 de junio de 2010

CARPETAZO.

La insistencia de las personas por aferrarse a la costumbre me resulta propia. Una novia que te ignora o simplemente te adorna las tardes del fin de semana; un coche que sólo da averías pero al que tienes cariño; un trabajo que dejó de satisfacerte si alguna vez lo hizo... aún tienen explicación, porque no sabes si lo encontrarás mejor o ni siquiera si lo encontrarás. Pero obstinarse por dar importancia a cosas que no la tienen raya la idiotez. Así pues, me confieso idiota ante la televisión, internet, la vagancia y el juego del frontón. Que vienen a ser lo mismo.
Hace algunas "entradas", como se define por estos pagos a los textos que escribe uno de vez en cuando, comentaba que iba a reinventarme. Pues ya es hora.
¿Y en qué me voy a convertir?

miércoles, 26 de mayo de 2010

y Dios creó a la mujer, y luego a LAS MUJERES, y más tarde...


Un día de esos en que Dios andaba aburrido, que suelen ser muchos, porque la eternidad tiene este pequeño inconveniente, decidió, reunido consigo mismo, hacer algo especial, por matar el rato. Y como quería hacerlo verdaderamente especial, pensó en un ser humano, que aunque le daba disgustos más a menudo de lo que jamás hubiera imaginado, siendo como era su creación más perfecta, seguía confiando en él. Dios nunca decía "él o ella", porque Dios está por encima de las imbecilidades de los hombres - mujeres (como quien escribe esto es un hombre, se permite estas imbecilidades). El caso es que después de pensar un rato más que largo, a quién le importa el tiempo cuando se tiene todo por delante, y más aún la capacidad de hacer con el tiempo lo que le diese su real o mejor, divina gana, tomó la decisión firme de crear un ser extraordinario. Pero como para Dios no hay nada gratis, no se tomó la molestia de hacerlo perfecto. En lo que sí se molestó fue en hacer que su alma lo fuera, y para ponerla a prueba, la rodeó de una serie de imperfecciones básicas, de esas que sólo los idiotas tienen en cuenta, tales como "tiene los pechos medianos", "la dentadura es algo desigual" o "el culo blandea". Resulta obvio que, de entre sus dos géneros humanos, escogió a la mujer, que aunque dicen que fue creada después que el hombre, lo cierto, y eso sólo Dios lo sabe (y yo lo intuyo), es que la hizo tras el macho para no incurrir en los defectos de su primera fabricación, pues acostumbrado como llevaba cinco días a hacer monos, perros y bichos en general, le salió un poco animaloide. Y de una costilla, que era de lo poco salvable, le salió una hembra de bandera. Pues con tal molde, Dios fabricó una mujer. Y de las costillas de aquella hizo otras pocas mujeres. Y de las costillas de las mujeres que salieron de la costilla de la primera mujer hizo a unos poquísimos seres excepcionales de los que sentirse orgulloso, porque había días en los que Dios no levantaba cabeza cuando miraba abajo y veía que su magna obra se desmoronaba por momentos.
Total, que para poner a prueba su nueva creación la rodeó de otros seres, personas que necesitaban forzar la bondad de su alma hasta el límite, otro tipo de seres excepcionales con el alma limpia. De vez en cuando, Dios, que será todo lo que sea, pero a veces no hay dios que lo entienda, colocaba en su camino una serie de piedras, no diré chinas, que queda mal hoy en día, sino pedruscos, para que tropezase y se diese un golpe. Pero en la intención última de Dios estaba asegurarse de que seguía siendo el sumo hacedor y de que era capaz de construir seres que rayasen la perfección. Lo de no hacerlos perfectos por fuera no era más que otra de las muestras de que Dios escribe recto con renglones torcidos, y a veces torcido con renglones más que sinuosos, porque Dios es así de... divino.
Sólo Dios sabe lo importantes que son esas pocas mujeres para que el mundo siga teniendo sentido. Bueno: Dios y yo, que conozco a alguna. No digo que yo sea el único que las conoce, pero sí de los privilegiados que las distingue. Porque Dios a veces hace hombres que no le quedan tan mal. Gracias a Dios.