viernes, 24 de julio de 2009

CHLOE


Si algo valoro es la amistad. Y trabajar (sin trabajo) en algo con amigos, como diría aquél, me llena de orgullo y satisfacción.

El martes pasado, mis amigos de CHLOE: Alf...onso (paso de abreviaturas, lo siento), Eva, Francisco, Diego y Ángel presentaron su Cd, "... y los relojes se pararon". Los muy ladinos me pidieron que tocase una, primero el caramelo, "que es de Queen", bien saben que se me cae la muda, y luego "que la mezclamos con una nuestra". Pues bien, contentito me puse, o ¡pues bien contentito me puse!, y a ensayar, que no puedo hacer el ridículo.

La mañana del 21 amaneció arrebatada de nervios.

La noche, ah, la noche, eso fue el éxtasis.

Sólo quiero aprovechar estas líneas que me cedo yo mismo para desearos no la suerte del mundo, porque el mundo anda como anda, sino la del Universo, que al menos, como pilla lejos, parece que sigue su marcha, o no notamos sus desvaríos.

Y de paso, quiero daros las gracias por confiar en mí... durante cuatro minutos.

A partir de hoy, mucha mierda.

lunes, 13 de julio de 2009

TOROS

Desperté un día de la semana pasada (todos me parecen iguales en verano) con la noticia del muchacho corneado y muerto en los Sanfermines. Sin quererlo, el deceso se convirtió en terreno abonado para una más de las polémicas sobre la fiesta nacional en torno al toro, y los festejos en los que éste es protagonista a la fuerza. En ese solar sin dueño, donde caben todas las opiniones, se juntan y desunen los anti y pro-taurinos; los carnívoros y vegetarianos; los sangrientos y los horchateros; los alcohólicos y abstemios y hasta diría que los machistas y las feministas. Cualquier excusa vale para torear de salón con la muleta de la ley, de la tradición, del todo vale, del no vale nada, del él sabía a lo que se exponía, o de "la culpa es del gobierno".
La ley de prevención de riesgos laborales no cabe, porque correr un encierro no es trabajo. La prueba de la alcoholemia tampoco, porque no se conduce vehículo a motor.
Ocurren, por suerte, menos desgracias de las probables, porque el toro no apunta, sólo se defiende, ya sea en la calle de la Estafeta o en la plaza, pero parece que sólo cuando un morlaco acierta nos echamos las manos a la cabeza. Poner tapones en las astas, al estilo portugués, le quitaría pimienta al asunto, y sin riesgo ni sangre no sería lo mismo. Pero cuando el riesgo hace sangre...
Descanse en paz el joven, ése y el que se mató en la carretera, el que cayó de un andamio o se ahogó en el mar.

jueves, 9 de julio de 2009

SOBRE EDUCACIÓN

Dice una mujer en "el mundo" que la lactancia tendría que enseñarse en las escuelas. Bonita frase. Me viene a la memoria que otros propugnan la docencia en el ámbito escolar sobre múltiples temas: educación vial, educación para la salud, para la diversidad, educación sexual (lo que antes te contaban tus padres con dosis variables de rubor acerca de la menstruación, la masturbación o las relaciones prematrimoniales), educación para la igualdad de sexos y el reparto ecuánime de tareas (que el otro día se coló un chalado en el súper, montó una bronca, drogado hasta las patas, que hasta lo decía él, y una mujer preguntaba a gritos que si no había hombres por ahí para defenderla, y yo pensaba que Bibiana Aído o Bibiano Aída, que ya no sé cómo es, me denunciaría si se entera de que voy de machito), y todas las educaciones del mundo. Y digo yo, ¿los padres no piensan en nada más que en trabajar, ganar pasta y pagar la Nintendo? Porque mi padre me enseñó a respetar los semáforos y hasta a conducir a hurtadillas, me dio mis primeras charlas sobre sexo (no muy acertadas desde el punto de vista científico, pero al menos muy sensatas); mi madre me enseñó a cocinar y planchar; y mis cuatro hermanos y yo jugábamos al parchís, fútbol, baloncesto, médicos y enfermeras (no de los de las series de TV de ahora, plagados los hospitales de líos, arrebatos frenéticos en la sala de guardia y morreos entre lesbianas). Y hasta nos inventamos operación triunfo, pero sin presentadores majaderos homófilos y heterófobos: simplemente cantábamos con un micrófono (plátano, colador, o uno de cartón recortado) y nos dábamos puntos (casi siempre ganaba yo, el músico de la familia, aunque todos cantábamos bastante bien).
PD.- Tengo una cierta cantidad de amigos y amigas homosexuales y homosexualas. Pero no de los que hacen bandera de su opción sexual, sino de los normales, de los que dejan sus actividades privadas para momentos privados.

viernes, 3 de julio de 2009

UNOS MESES MÁS TARDE...

Ya casi se me había olvidado por qué comencé a escribir en mi "guaderno", cuando de una visita a la dermatóloga salió petróleo. No es que ella me extirpase un furúnculo profundamente enquistado, que es más amiga de congelarme los lunares abultados (amigos, aunque no lo creáis, el hielo quema). Simplemente me puso en contacto con alguien que canta y dirige coros. Y de ahí salieron varios emails y una llamada telefónica. No es mucho, pero es más de lo que esperaba después de bloguear sin rumbo, o más bien, con rumbo variable. Así que me hallo en estado de shock, ilusionado, esperanzado y hasta diría que medianamente optimista.
Tampoco pienso echar las campanas al vuelo, que me conozco el paño, pero tengo buenas vibraciones que, por cierto, es el título de un CD de los King´s singers que os recomiendo encarecidamente. Por ahí van los tiros. Y los "troyianos".

sábado, 27 de junio de 2009

DE ALGÚN SITIO HE SACADO ESTO

Hasta llegar a la ciudad del apóstol transcurrieron varios días, a lo largo de los cuales visitamos pueblos de la costa cantábrica, playas apartadas de la mayoría de los turistas, incluso alguna nudista que nos pareció francamente vulgar, no por el paisaje en sí, pues suelen ser bellas y de difícil acceso, lo que las hace aún más paradisíacas, sino por el aire de fingida distinción que mostraban los bañistas y que nos causó cierta desazón y acaso un poco de rechazo. Particularmente, eso que llaman naturismo siempre se me ha antojado una frivolidad pseudo-moderna y un tanto sonsa. No entiendo que nadie pretenda reivindicarse por la mera exhibición de su cuerpo, como tampoco a los que hacen bandera de su opción sexual. Recuerdo una ocasión en la que uno de los asistentes a una terapia de grupo para superar adicciones, yo en aquel tiempo trataba de dejar de fumar, se presentó como “Fulano de tal, homosexual”. No pude reprimir mi veneno al presentarme como “Mengano de cual, padezco prostatitis, tengo caspa y me faltan dos muelas”. El revuelo que se formó por mi manifiesta ausencia de talante democrático, mi fascismo e intolerancia y mi falta de estilo, por la que pedí perdón, al no haber sido capaz de presentarme en forma de pareado, mientras abandonaba la sala, me sirvió para decidir que seguiría fumando hasta que el cuerpo me pidiese clemencia. Y en ello estoy.

viernes, 26 de junio de 2009

pensamientos obscenos y nada correctos políticamente, ni falta que hace

Una casa sin libros ni discos no es un hogar: es la funda de un paraguas, y que me perdonen los paraguas.

martes, 23 de junio de 2009

DÍAS DE MUCHO, VÍSPERAS DE NADA

El refranero castellano ejerce un magnético poder sobre mí, mal que me pese aparecer como el tonto y majadero de otro refrán. Aún así, lo encuentro lleno de sabiduría cargada de siglos de vivencias, como una suerte de estadística popular recogida en palabras en lugar de números que aparece por sorpresa en ese laboratorio infalible que es el día a día humano. Y pienso en los perros que buscan la sombra en febrero, o permanecen callados antes de morder; en las cigüeñas que miran el calendario zaragozano para aparecer por San Blas; en si nieva antes de que el año venga cargado de bienes; en si Dios premia a los madrugadores o Santa Bárbara se ríe de los incautos cuando hay tormenta. Sea como fuere, me vienen a la cabeza con puntualidad británica (que no deja de ser otro dicho pesudo refranero) y los suelto como pájaros para que se posen donde se les antoje.
Así que ayer fue mal día, pero me consuelo pensando que no hay mal que cien años dure, aunque uno llegue calvo.
Por cierto, a veces se equivocan, porque para mi viaje sí hacen falta alforjas. Sé que parece contradictorio, pero hay una persona muy especial que lo entenderá. Y probablemente sonría.